sábado, 10 de septiembre de 2011

Evolución del concepto de Desarrollo y la forma de entender a la Pobreza.

Por Silvina Miguenz.-

Teniendo en cuenta que en el Blog compartiré con ustedes cuestiones relativas al turismo como herramienta que contribuye al desarrollo y a la reducción de la pobreza, consideré apropiado hacer una primera publicación general acerca de qué entendemos por Desarrollo, así como también por Pobreza.
¡Espero sea de su interés!




La erradicación de la pobreza es sin duda uno de los desafíos mundiales más importantes que requieren atención inmediata en tanto que es una de las causantes de que algunos países vivan sumidos en el subdesarrollo, con las dificultades que ello implica (acceso a un sistema educativo deficiente, cobertura de necesidades básicas limitada, escasez de capital, dependencia económica respecto del exterior, entre otras). Así lo estableció Naciones Unidas en la Declaración de los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) instando al compromiso de los Estados a trabajar en pos de lograr reducir al 50% la población en extrema pobreza para el año 2015.
Entendiendo que más de mil millones de personas viven en situación de extrema pobreza, resulta necesario comprender qué entendemos por “pobreza”. La aclaración es importante dado que a priori el término queda relegado a cuestiones de índole económica, y en realidad es importante reconocerlo no únicamente desde el punto de vista de “pobreza de ingresos[1]”, sino más bien como una limitación al desarrollo que tienen las personas por no poder satisfacer sus necesidades básicas. Esta consideración no es menor dado que está íntimamente ligada a la evolución que tuvo el concepto de desarrollo, donde inicialmente era entendido únicamente bajo parámetros económicos para luego ir incorporando las variables ambiental y humana.
Las diversas formas de entender al desarrollo a lo largo de los años pone de manifiesto la importancia que tiene atender las necesidades de las personas con miras a mejorar su calidad de vida, contribuyendo así a la lucha contra la pobreza.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, de la mano de la Corriente Principal Desarrollista, el concepto de desarrollo estuvo fuertemente asociado a la idea de crecimiento económico. Según estas teorías, la formación de capital, la transferencia de tecnologías, el consumo masivo, entre otros, conllevarían al desarrollo de las naciones. Luego, hacia los años ’60 y ‘70, particularmente a partir de la 1ª Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, comienza a cuestionarse la situación a nivel planetario y cuáles serían las consecuencias si se continuase con los mismos niveles de producción económica. Así, se incorporan algunas ideas vinculadas a la necesidad de alcanzar el desarrollo sin comprometer los recursos naturales.
De todos modos, es en 1987 cuando se produce un cambio fundamental en la definición del concepto. En este año, la ONU forma la Comisión Brundtland quien da origen al informe “Nuestro Futuro Común” donde se incorpora el término de desarrollo sostenible, entendido como el que “satisface las necesidades de la generación actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades”. Sin duda, esta nueva concepción del desarrollo ya no entendida meramente como crecimiento económico, surge frente a la necesidad de encontrar nuevas formas de producción y consumo que no deriven en el colapso de los recursos y permitan así conservarlos. Por lo expuesto, el concepto de “desarrollo sostenible” deja implícita la idea de solidaridad intergeneracional (Román Fabián, 2008). 
Luego de esta primera revisión fuerte del concepto vinculada a procurar la sostenibilidad ambiental básicamente, se da lugar a nuevos aportes. Así, se incorpora el concepto de desarrollo humano de la mano del PNUD que pone al hombre como protagonista y postula que el crecimiento económico no debe ser considerado un fin en sí mismo, sino un medio para lograr el desarrollo de las personas[2]. De esta forma, comienza a introducirse el término de desarrollo humano sostenible, donde a las cuestiones vinculadas a la conservación de los recursos naturales se le agregan variables relativas a la igualdad de género, la educación, salud, distribución económica y social equitativa, entre otros.
Estos enfoques diversos del desarrollo denotan una clara correlación con interpretación actual de la pobreza. La nueva forma de entender al desarrollo nos indica que no es menor abordar el término “pobreza” de una forma más integral, y no sólo sesgado a términos económicos, que en fin nos llevarían a pensar que mientras haya crecimiento económico simultáneamente se reducirá la pobreza.
En verdad, como pudimos apreciar, la relación no es tan simple y sincrónica dado que la pobreza no implica únicamente carencia de ingresos, sino que abarca cuestiones vinculadas a necesidades básicas insatisfechas. Algunos ejemplos nos demuestran claramente que a pesar del aumento del PIB, el porcentaje de la población en situación de extrema pobreza no se ha reducido, tal es el caso de Sri Lanka donde la pobreza de ingresos aumentó en la década de los 90 a pesar del crecimiento económico[3].
Por lo expuesto, el crecimiento económico no puede dar solución por sí solo a la problemática de la pobreza, sino que debería ir acompañado de una equitativa distribución de la renta que tienda a disminuir la brecha entre ricos y pobres, así como también de una serie de políticas tendientes a facilitarles a las personas el acceso a la educación, salud y seguridad, a fin de alcanzar el desarrollo humano sostenible y en consecuencia, mejorar las condiciones de vida de las comunidades.
Sin duda, para ello es esencial que el foco de la atención esté en las necesidades mismas de las personas y no en lo que el mercado o la política económica nos impongan. Esta será la única forma de darles la posibilidad y las herramientas necesarias para que puedan vivir en condiciones dignas, siendo protagonistas de su propio desarrollo, y evitando así continuar relegados a vivir en condiciones de pobreza y marginalidad.
Para finalizar me gustaría destacar la definición de desarrollo que nos brinda Amartya Sen y que comparto plenamente, donde lo define como “un proceso de vida que permite contar con las alternativas u opciones de selección para las personas”. Esta definición, manifiesta la necesidad de garantizar a las personas el acceso a los recursos necesarios para que sean capaces de elegir cómo vivir sus propias vidas en lugar de “vivir como les toca vivir” por no tener oportunidades concretas de desarrollo.



[1] Introducción al concepto de desarrollo. Resumen de la evolución del concepto de desarrollo y la cooperación internacional, Sierra Castañer, Manuel
[2] La cooperación al desarrollo: surgimiento y evolución histórica. 1ª ed. — Vitoria-Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2000. Koldo Unceta, Pilar Yoldi.
[3] Informe sobre Desarrollo Humano 2003. PNUD.

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