jueves, 13 de junio de 2013

Cambio climático en Argentina

Por Silvina Miguenz.-


 Introducción

A continuación se presenta la situación de Argentina en relación al cambio climático, como problemática ambiental severa que representa un gran desafío a nivel mundial. De lo expuesto, se observará que la toma de decisiones en materia de mitigación y adaptación no debe ser una tarea negociable, sino elemental en nuestros días para poder abordar los retos y oportunidades que el cambio climático conlleva.

Desarrollo
Según el Servicio Meteorológico Nacional, “Durante el último siglo se registró un significativo aumento de la temperatura de superficie en la Patagonia e islas del Atlántico sur (…) hubo un aumento de las precipitaciones medias anuales con mayor incidencia en el noreste y en el centro del país (…) se registró un considerable aumento de la frecuencia de precipitaciones extremas en gran parte del este y centro con los consiguientes daños por las inundaciones, vientos destructivos y granizo (...) Con respecto a la temperatura de la zona cordillerana de la Patagonia, se registró un aumento de más de un grado (…)”[1].
Por lo expuesto, los principales cambios climáticos observables son el aumento de las precipitaciones y la temperatura media, con las siguientes CONSECUENCIAS:  
* El aumento de las precipitaciones ha impactado en el desarrollo de algunas actividades económicas como la agricultura, generando procesos de expansión de la frontera agrícola y en otros casos, de anegamiento permanente o transitorio de campos productivos. Asimismo se ha dado un impacto en los recursos hídricos a partir del incremento en los caudales de los ríos derivando por un lado en una mayor capacidad para la generación de energía hidroeléctrica, y por el otro en inundaciones de los valles cercanos (especialmente en Santa Fe, oeste y centro de Bs. As. y en Corrientes). Al respecto, un estudio del Banco Mundial indica que las pérdidas económicas asociadas a inundaciones llegan a causar en la Argentina costos superiores al 1 % del PBI anual.
Las proyecciones de aumento en las precipitaciones alertan incluso sobre una cierta vulnerabilidad al aumento del nivel del mar, especialmente en Bahía de Samborombón e islas de la costa entre Bahía Blanca y la desembocadura del río Colorado[2]. Se verían afectados también la Cuenca del Salado y el Delta del Paraná ante un posible aumento en el drenaje de los ríos.
Vale destacar la alteración en intensidad y frecuencia de las precipitaciones de "El Niño" y "La Niña". Un dato de interés al respecto es que “las fuertes lluvias asociadas con El Niño de 1991-92 estuvieron vinculadas a la propagación de los vectores del paludismo desde zonas endémicas del Paraguay a la Argentina[3]”. En relación a las consecuencias del cambio climático sobre la salud, se puede agregar también que los cambios en los ecosistemas templados de la zona meridional de América del Sur permitirían a Anopheles Darlingi ampliar su hábitat hacia el sur.

* El aumento de la temperatura por ejemplo en la Cordillera de los Andes, ha derivado en el retroceso de algunos de los glaciares andinos. En función a las proyecciones de aumento, la Cuenca del Plata puede verse afectada por un retroceso de los caudales de los ríos con grave riesgo de evaporación a razón de su calentamiento generando déficits en la producción de energía hidroeléctrica, concentración de contaminantes y dificultades en el suministro de agua potable.
En cuanto a la biodiversidad, el Pingüino de Magallanes se ve afectado indirectamente dado que el aumento de la temperatura de las corrientes oceánicas ha desplazado los peces de los cuales se alimenta, obligándolo a migrar en busca de alimento. Asimismo, en la zona de los Andes Centrales, se verían en riesgo ciertas especies adaptadas a climas de altura, con probables riesgos de extinción[4].

Frente a este inminente cambio climático, existen dos tipos de medidas a adoptar: la mitigación y la adaptación. Previo a la implementación las mismas, se debe conocer cuáles son los GEI generados a nivel nacional y según el Inventario del año 2000, el CO2 (45%) y el CH4 (30,01%) fueron los principales gases emitidos y la producción energética resultó ser la principal actividad emisora (46,8%), seguida de la agricultura y ganadería (44,3%)[5], razón por la cual la mayoría de las medidas refieren a acciones sobre estas actividades en particular.
En lo que refiere a políticas de MITIGACIÓN en Argentina pueden destacarse:
* Normativas, como las leyes de biocombustibles (26.093), protección de bosques nativos (26.331), de forestaciones (25.080) y de energía renovable (26.190).
* Programas, proyectos y acciones promovidas por organismos nacionales, a saber: Estrategia de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (desde el 2005, contempla cierre de vertederos a cielo abierto y posterior captura y eliminación de metano), Programa de Generación Eléctrica a partir de Fuentes Renovables, Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (al año 2012, se instalaron 5000 sistemas solares fotovoltaicos, evitando una emisión anual de 950 tn de CO2[6]) y el Programa de Uso Racional y Eficiente de la Energía (contempla un ahorro de emisiones de 878.725 tn de CO2 eq. anuales[7]). Asimismo, se creó el Fondo Argentino de Carbono (FAC) que apoya iniciativas de reducción de emisiones, con el fin de fortalecer la oferta de proyectos argentinos en el mercado de carbono donde Argentina participa como oferente de CER’s que se obtienen a partir de la implementación de proyectos MDL, teniendo actualmente un total de 11 proyectos registrados[8]. La mayoría de los proyectos presentados al FAC son de energía renovable y tratamiento de residuos[9].
* Realización de Estudios de Mitigación, a través de reducción de emisiones de metano entérico, o de la utilización de energías renovables, o mediante captura de carbono. Dichos estudios han identificado medidas de mitigación, que en un horizonte de 15 a 20 años, significarían una reducción neta de emisiones de más de 60 millones de tn de CO2 eq. por año[10].
En lo que refiere a la ADAPTACIÓN, pueden destacarse las siguientes medidas:
Planes, Programas y Proyectos, como el Programa de Protección contra las Inundaciones (continuador de otros programas nacidos luego de la crecida de los ríos del Litoral en 1983, implica la reconstrucción de infraestructura urbana e incluso la instalación de centros de evacuación. Se observan ejemplos en las Islas del Delta y Chaco); el Plan de Sistema de Alerta Hidrológico (implementado por el Instituto Nacional del Agua luego de la crecida de 1982-83); el Plan Director de los Recursos Hídricos de Santa Fe (incluye la mitigación de daños por inundaciones y sequías y contempla la revisión de escenarios climáticos futuros); Proyecto “Incremento de la Resiliencia Climática y Mejora de la Gestión Sustentable del Suelo en el SO de Bs. As."- 2012 (dirigido a reducir la vulnerabilidad ante los procesos de desertificación en zonas agrícola-ganaderas); implementación de zonificaciones de espacio en ciudades costeras de ríos (como por ejemplo en Resistencia) y el Fideicomiso de Infraestructura Hídrica, para el desarrollo de obras hídricas de recuperación de tierras productivas, mitigación de inundaciones y protección de infraestructura vial y ferroviaria en zonas rurales y periurbanas (por ejemplo en la Cuenca del río Salado).
Realización de estudios de adaptación[11], para diferentes sectores económicos con un horizonte al 2040 en materia de adecuación de obras de infraestructura, forestación y planeamiento territorial.

Conclusión y recomendaciones
De lo investigado vale destacar que las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático implican grandes inversiones económicas y ante ello, existen dos cuestiones adversas a nivel nacional: por un lado, la presencia de problemáticas socioeconómicas aún por resolver que motivan que los recursos disponibles sean destinados a atender en primer lugar tales urgencias, dejando en segundo plano las necesidades frente al cambio climático; y por otro que la financiación para proyectos de energía limpia se ve afectada por la desaceleración económica mundial, la preocupación de los inversionistas sobre los riesgos de mercado local, y la escasez de líneas de financiamiento locales[12].
Entendiendo que este panorama puede resultar un limitante para el país en términos de respuesta al cambio climático, resulta esencial procurar el fortalecimiento en las relaciones bilaterales adoptando una estrategia colaborativa que permita asistir a los países en desarrollo, entendiendo incluso que estos países son los que menos contribuyen a la emisión de GEI pero sin embargo son los más afectados. Asimismo, resulta elemental impulsar la educación ambiental para que los ciudadanos sean conscientes de su huella de carbono y de cómo reducirla y compensarla, cambiando sus hábitos culturales y paradigma de consumo. En este sentido, “pensar global, actuar local” debe permitirnos tomar decisiones y adoptar medidas a nivel local, siendo conscientes de que la problemática afecta al planeta como un todo y que nuestras acciones irresponsables en cualquier parte del mundo son causa de ello.

Bibliografía[13]
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Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, http://www.ambiente.gov.ar
Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2009). “El cambio climático en Argentina”. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Nazareno Castillo Marín.
Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Adaptación al Cambio Climático. Cambios en el Clima y sus Impactos observados en Argentina. Extraído el 05 de junio de 2013 del Sitio Web: http://ambiente.gov.ar/?IdArticulo=4560
Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. El cambio climático y su mitigación. Punto (2.2.2.). Extraído el 05 de junio de 2013 del sitio Web: http://www.ambiente.gov.ar/default.asp?IdArticulo=528
Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Subsecretaría de Desarrollo y Fomento Provincial y Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública. “Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático para la gestión y planificación local”. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Autores.
De la Torre A., Fajnzylber P. y Nash J. (2009). “Desarrollo con menos carbono: respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático. Síntesis”. Washington, D.: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento / Banco Mundial.
El Comic, Comics del documento extraídos el día 04 de junio de 2013 del Sitio Web: http://www.elcomic.es
Fondo Multilateral de Inversiones. (2012). “Climascopio 2012: Reporte por Bloomberg New Energy Finance”.
Githeko, A., Lindsay, S. Confalonieri, U. y Patz, J. (2009). “El cambio climático y las enfermedades transmitidas por vectores: un análisis regional”, Revista Virtual REDESMA, Vol. 3 (3). 28.
Informe elaborado por Aldar sobre el Proyecto PERMER, disponible en http://www.aldar.com.ar/pdfs/Permer.pdf (Página consultada el día 06 de junio de 2013).
Ojeda, R. y Novillo, A. (2013, mayo 7). Biodiversidad andina y cambio climático. Ciencia con voz propia – Noticias electrónicas del CONICET.
Panel Intergubernamental de Cambio Climático. (2007). “Cambio climático 2007: Informe de síntesis. Contribución de los Grupos de trabajo I, II y III al Cuarto Informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático”. Ginebra: Autor.
World Wide Fund (WWF), http://www.wwf.es/que_hacemos/especies/especies_prioritarias/las_especies_mas_amenazada/ (Página consultada el 06 de junio de 2013).





[1] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2009). “El cambio climático en Argentina”. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Nazareno Castillo Marín.
[2] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. El cambio climático y su mitigación. Punto (2.2.2.). Extraído el 05 de junio de 2013: http://www.ambiente.gov.ar/default.asp?IdArticulo=528
[3] Githeko, A., Lindsay, S. Confalonieri, U. y Patz, J. (2009). “El cambio climático y las enfermedades transmitidas por vectores: un análisis regional”, Revista Virtual REDESMA, Vol. 3 (3). 28.
[4] Ojeda, R. y Novillo, A. (2013, mayo 7). Biodiversidad andina y cambio climático. Ciencia con voz propia – Noticias electrónicas del CONICET.
[5] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2007). 2ª Comunicación Nacional de la Rep. Argentina a la Convención Marco de las NU sobre Cambio Climático. CABA: Autor.
[6] Aldar, http://www.aldar.com.ar/pdfs/Permer.pdf (Consultada el día 06 de junio de 2013).
[7] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2007). Op. Cit
[8] Fondo Multilateral de Inversiones. (2012). Climascopio 2012: Reporte por Bloomberg New Energy Finance”.
[9] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2009). Op. Cit.
[10] Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2007). Op. Cit.
[11] Disponibles en: Argentina, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. (2007). Op. Cit.
[12] Fondo Multilateral de Inversiones. (2012). Op. Cit.
[13] Referencias y citas elaboradas según las normas de la American Psychological Association (APA), 5ª Edición.

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